El Papa: la guerra es un engaño, la paz se logra reconociéndose en la humanidad común

El Papa: la guerra es un engaño, la paz se logra reconociéndose en la humanidad común

A los participantes en #BeHuman, el Encuentro Mundial sobre la Fraternidad Humana promovido por la Fundación ‘Fratelli tutti’, entre ellos premios Nobel de la Paz, Francisco expresa su preocupación por el “planeta en llamas” e indica la necesidad de llegar a “la paz de los corazones, para que las personas puedan encontrarse en la confianza de que la vida vence siempre a todas las formas de muerte”.

Francesca Sabatinelli – Ciudad del Vaticano

“La guerra es un engaño”. Francisco vuelve a llamar la atención sobre la derrota que representan los conflictos para el hombre, y lo hace dirigiéndose a quienes se reúnen en Roma en estas horas para sentar las bases de un movimiento que pueda decir definitivamente no a la guerra y sí a la paz, a través de una “Carta de lo Humano”. El Papa ha recibido esta mañana a los participantes en el Encuentro Mundial sobre la Fraternidad Humana, promovido por la Fundación “Fratelli tutti”, titulado “#BeHuman”, que concluye hoy y por el que han pasado personalidades de todo el mundo, entre ellas premios Nobel, comprometidas en promover el valor de la fraternidad. A ellos confía Francisco su preocupación ante un “planeta en llamas”.

La guerra es un engaño, la guerra es siempre una derrota, como lo es la idea de una seguridad internacional basada en la disuasión del miedo. Es otro engaño. Para garantizar una paz duradera, debemos volver al reconocimiento de nuestra humanidad común y situar la fraternidad en el centro de la vida de los pueblos. Sólo así lograremos desarrollar un modelo de convivencia capaz de dar un futuro a la familia humana. La paz política necesita la paz de los corazones, para que los hombres puedan encontrarse en la confianza de que la vida triunfa siempre sobre toda forma de muerte.

La humanidad que une

El Papa les califica como testigos de esa humanidad que une y les hace ‘reconocerse hermanos, en el don recíproco de sus respectivas diferencias culturales’. Lo que es necesario, indica, es hacer “crecer el arte de una convivencia verdaderamente humana”, que sólo podrá existir gracias a la compasión, “la actitud clave propuesta en Fratelli tutti” que, como en la parábola del Buen Samaritano, permite hacerse “hermano del otro”. Francisco anima a los participantes en el encuentro a que den vida a un “movimiento de fraternidad en salida” para presentar a la sociedad civil “algunas propuestas, centradas en la dignidad de la persona humana, para construir buenas políticas, basadas en el principio de fraternidad”.

Agradezco esta elección y les animo a seguir adelante en su labor de siembra silenciosa. De ella puede salir una “Carta de lo Humano”, que incluya, junto a los derechos, los comportamientos y las razones prácticas de lo que nos hace más humanos en la vida.

Gestos proféticos de caridad de los jóvenes

El Papa invitó a los jóvenes a no desanimarse y agradeció a los Premios Nobel de la Paz presentes en el encuentro, autores el año pasado de la “Declaración sobre la fraternidad humana”, “su compromiso en la reconstrucción de una ‘gramática de lo humano’ en la que basar opciones y comportamientos”. La exhortación es a avanzar en la “espiritualidad de la fraternidad”, a promover “el papel de los organismos multilaterales” y a observar y aprender de todos los jóvenes que esta noche se reunirán en el pórtico de la Basílica de San Pedro para la conclusión del Encuentro, llamados a formar el abrazo de la paz para que sea, concluye Francisco, “un compromiso de vida y un gesto profético de caridad”.

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